lunes, 19 de octubre de 2009

Metí la pata

'The old man' crónica de El hijo de Yaneth destacada en http://www.soho.com.co/Home.aspx

¿Qué se siente estar enyesado? Debe de ser como bacano decía yo.

Siempre me ha gustado el futbol y todos lo saben, es mi pasión, mi religión, mi todo. Desde que tengo memoria -o uso de razón, como sea-; recuerdo que siempre he jugado futbol, bien o mal, la verdad ya ni me importa, pero siempre lo he hecho, desde chiquito.

Al Fi (recuerden que se lee fai) le debo muchas cosas, entre ellas, mi pasión por el futbol y por el Cali. No tengo como agradecerle, gracias a él soy hincha del mejor equipo de Colombia –y no pienso discutirlo con nadie-. Es tanto lo que le tengo que agradecer, que lo que merece menos gratitud es el hecho de no haber sido hincha del América, eso no se lo hubiera perdonado.

Al glorioso Deportivo Cali entré a la edad de 7 años, duré muchos años allá, jugué cualquier cantidad de partidos, cualquier cantidad de torneos, y nunca me pasó nada. Exceptuando una vez que estaba malito del estomago y me cogió la diarrea en pleno entrenamiento.

De ahí pasé a jugar en el Limonar, un equipo que quizá nadie conozca pero con el que conseguí muchísimos triunfos, y sobretodo, donde madure futbolísticamente. Allá tampoco me paso nada grave, y eso que siendo 91 jugaba en la categoría 89, o sea, jugaba contra manes –en su mayoría oscuritos- dos años mayores, 20 cm más grandes y 50 veces más acuerpados.

Al contrario de muchos quienes también dicen jugar futbol, siempre fui consciente de que es una profesión muy difícil, y que llegar a ser profesional es casi imposible. A no ser que uno fuera lambón con el presidente del club, o que el papá de uno fuera intimo amigo del mismo. Yo, gracias a Dios no tengo ni lo uno ni lo otro, es decir, ni tengo papá –aunque mi mamá es una excelente papá-, ni tengo un pelo de lambón –antes me hacia el lambido de vaca en el pelo, pero no viene al caso.

Así pues, tomé la decisión de estudiar: uno no puede ser futbolista y profesional a la vez. Solo pocos lo logran, y eso que a medias: o es un pedo jugando, o un mediocre en el estudio; o ambas, que es lo más factible. Lo que sí se puede ser: es futbolista y ladrón al mismo tiempo, de hecho muchos hacen ambas cosas de una manera admirable.

Sin desviarme del tema, cuando me decidí por el estudio me tocó retirarme del futbol. Por fortuna, sin ninguna lesión grave hasta ese momento.

Hace dos años y medio me fui a jugar futbol con los compañeros del colegio, así casual, como cuando uno va a jugar futbol con los del colegio a una cancha sintética. Aprovecho para hacerles la cuña: nunca vayan a Tiro de Esquina (paso ancho con 70) el servicio es de lo peor.

Estando allá, todo parecía normal.

¿Por qué siempre las cosas ‘parecen normales’ antes de que pase algo grave? No lo logro entender. Sin ser la excepción, aquel parecía un juego normal.

El hermanito del paisa, quien jugaba en el otro equipo, llevaba el balón por la banda izquierda, tomo impulso, saco fuerza de donde no la tenía el enano ese y le pego al arco.

Yo, dándomelas de Andrés Escobar –que grande fuiste Andrés- corrí lo más que pude para interceptar el balón. El esférico viajaba a media altura, así que estire mi pierna izquierda con tan mala fortuna que el balón me pego en toda la puntica del pie, haciendo que este girara endemoniadamente unos 180 grados. El resultado: esguince de tobillo tercer grado. La consecuencia: 25 días enyesado, otros cuantos en recuperación y toda la vida jugando con venda.

No lo podía creer, nunca me paso nada cuando jugué competitivamente, para que me viniera a pasar jugando una recochita, y de esa manera tan absurda.

No obstante, hace poco me volvió a pasar lo mismo, un Deja Vu que llaman.

El día parecía ser normal, esta vez fue jugando un torneo en la empresa de mi madre. Todo iba bien –entre comillas porque íbamos perdiendo-, ese día fue mi mamá, había hecho gol y hasta estaba jugando calidoso. De repente, un marica ahí me levantó; al car, el pie derecho se me quedó pegado al piso y se me dobló.

No me retiré. Seguí jugando por tres razones: por huevón, porque me encanta jugar futbol y porque sabía lo que me iba a pasar. Efectivamente a los dos días que fui al médico me enyesaron.

Fui tarde por cuatro razones: por huevón, porque me encanta el futbol, porque sabía lo que me iba a pasar y porque tenía la esperanza de que esto se me curara por obra y gracia del espíritu santo –si concibió a María, ¿Por qué no habría de curarme el tobillito?

El resultado: esguince de segundo grado y un ligamento roto. La consecuencia: dos semanas con yeso, otros cuantos en recuperación y toda una vida jugando vendado.

Aquí estoy con mi pata enyesada, caminando l e n t i s i m o, esperando que Chris me haga el dibujo y bañándome con chuspa.

¿se siente bacano estar enyesado? Saquen sus propias conclusiones.
Por lo pronto procuraré no seguir metiendo la pata.

***

BONUS TRACK: veo indignante que El Tiempo hubiera echado a Claudia López, me pareció muy cobarde de su parte. ¿esa es la libertad de prensa que tanto alegan? periódico de pacotilla.

BONUS TRACK2: este blog apoya la campaña para la reconstrucción de El Salado. Ponte la pulsera, yo ya tengo la mía, póntela. Más información en http://www.ytuqueestashaciendoporcolombia.com/

Regalaré una pulsera a cinco lectores, para participar debes escribirme diciendo que la quieres. La selección se hará al azar. Sorteo evaluado y certificado por ETESA

jueves, 1 de octubre de 2009

The old man

El fin de semana estuve en dos fiestas bastante buenas, de verdad, muchas gracias a los organizadores, la pase muy bueno en ambas. Aprovecho también, parar reiterar mis felicitaciones a los anfitriones: Santa, mi buen amigo y fiel lector de mis columnas. Y Luisa, de quien dudo que sepa de la existencia de este blog.

En dichas fiestas confirme el hecho de que nací en una generación equivocada: yo debí de haber nacido mucho antes; yo debí de haber acabado ya la carrera; yo debí de haber cumplido más, que estos dieciocho que llevo a cuestas –sí, yo se que parezco de 16, pero en realidad son 18-. Como decía, yo debo ser mucho mayor que lo que soy ahora; a mí me gustan las viejas mayores, no discrimino en edad, de 23 en adelante, con tal, ojo a esto, de que se vean bien; ahora no es que me digan: ve juli, te voy a presentar a mi abuelita.
Aunque las de mi edad también, hay unas que parecen mayores, esas también cuentan; pero prefiero las catanas, con experiencia –trajinadas diría yo, aunque parece ser que no les gusta ese término.

También, me gusta la música de antes, el rock de Andrés Calamaro, los tangos de el mismo; me muero por la de Red Hot Chilli Peppers, me se la mayoría de sus canciones –así no sepa que dicen-; quisiera haber vivido en la época de los Beatles; la de pelé; me encanta tirar paso con la música del Joe, con la de los van van; y así, podría quedarme todo el día mencionando alguna de mis aficiones musicales ya un poco olvidadas en esta época.

Confieso que soy una especie de viejito en cuerpo de muchacho, no porque tenga algún tipo de enfermedad terminal ni nada de eso, aunque a veces sufro de Alzheimer, -y del crónico- yo diría que es algo pasajero, sin importancia. Pues, como diría mi amigo Daniel Samper Ospina ‘mis achaques se pueden contar con los dedos de una mano, así sea la de Germán Vargas’.

De ante mano debo decir que a mí si me habían dicho que me parezco a un viejito, es mas, tengo dos amigas que me lo mantienen diciendo, y no conformes, se encargan de difundirlo por toda la universidad. Cosa que no me enoja, ellas lo dicen por chiste y así lo tomo yo –ya quisieran tener un viejito como este.

Su argumento más fuerte es el hecho de que yo me siento –en demasiadas ocasiones- con las piernas cruzadas. Si así, como las hembritas, tal cual. También, porque mantengo bajo el brazo la revista semana, y cuando la leo en clase, tomo una postura que a lo mejor se la han visto a sus papas: pierna cruzada, revista a 5 cm de los ojos y mano derecha sobre el muslo de la pierna que le aprieta a uno las bolainas –uno termina por acostumbrarse tanto a la falta de aire allá abajo, como a la dormida de pierna, uno no se puede parar ahí mismo, la pierna no le responde después de haber estado en la misma posición más de una hora.

Comienzo diciendo que en mi época –hace unos cuantos años- bailaba y disfrutaba a todo furor el género del reggaetón. Lo oía todo el tiempo, estaba súper actualizado: canción que salía, canción que tenía. No me perdía ningún concierto, me gastaba los ahorritos en boletas V.I.P (very idiotas person) y hasta llegué a comprar dos cd’s originales.

De eso ya no queda nada, ni los cd’s. Primero: Porque no me motiva ni en lo más mínimo un concierto de reggaetón; segundo: porque si no hay plata ni para ir a norte, que va a haber para ir a V.I.P, pa' eso, como diría mi mamá: esa plata me la como en cucas –jumm ya me los imagino imaginándose la metáfora. Y tercero: porque no, así de simple. No me explico cómo a una persona como yo, quien me jacto de tener un excelente gusto, podría gustarle semejante género, me da hasta pena recordar cómo me despelucaba –literalmente- en medio de una canción reggaetonera, y más aun, imaginarme como me veía bailando eso.
Me da hasta pena saber que reggaetón se escribe reggaetón y no reguetón.

Si antes este baile –si se puede llamar así- era para mongólicos –y me incluyo- hoy en día es para… ¡yo que sé! me declaro impedido para dar ese calificativo.

Hay algo que no puedo negar, y es que no hay nada tan delicioso que bailar reggaetón –de la forma antigua- con la niña que a uno le gusta. Ohh que vaina tan maravillosa, solo comparable con actos que no mencionaré porque esta columna también la leen niños –este es un blog versátil, por ahí como que es objeto de estudio en colegios importantes y que tales.

Estando en las fiestas que les comenté, me di cuenta de que era un viejito –entre comillas- porque solo me sentaba en los momentos que sonaba un reggaetón. De resto, no me sentaba ni a bala, si sonaba una bien movidita, claro está. También me autoproclamo como un buen bailarín, no un experto así que la gente diga: que bruto, como baila este muchacho. Pero si se me puede estar llenando la boca diciendo que lo muevo bastante bien.

-Óscar, ponete ahí ‘yo no se mañana’ –le dije al Dj de la fiesta de Santa
-ahh listo parce, de una

Pasó una hora, y nada que me colocaba la canción

-Óscar huevon, poneme pues lo mío –le ordene al ver la demora
-si si parce, se acaba esta, pongo bam bam bilan y ahí sí ‘yo no se mañana’

Huy que bien, se viene una de los van van, esa me la bailo con la monita –pensé yo

¡Vaya sorpresa! La que yo pensé que iba a ser ‘este amor que se muere’ o ‘abre que voy’, resultó siendo un reggaetón horrible, hay reggaetones que me los aguanto, que incluso me gustan; pero este es horrible, no dice nada, pero nada es nada. Es como un mensaje subliminal, porque al bailarlo, la gente entra en un ataque epiléptico de gran envergadura.

-bam bam bilam, bam bam bam bilan. Bam bam bilam, bam bam bam bilan –es la repetición de la repetidera. Si decían que ‘gasolina’ de Daddy Yankee no decía nada, esta le gana por lejos. Por allá como que menciona algo de bin laden, pero no recuerdo bien, tanto: bam bam bilam me dejo bam bam biloso. Me costó trabajo volverme a mí mismo, eso es peor que escuchar cinco horas seguidas el ‘chacarrum’.

A eso, súmele el desespero que produce ver como se baila. A duras penas se mueven, no le veo sentido: el hombre parado haciendo nada, produciendo movimientos tan agiles como los que debe de estar haciendo Fidel Castro. Ella, quien se inclina como lo hago yo para estirar los músculos antes de un partido, pone su trasero en la parte intima de él. Ambos, agobiados de tanto bam bam bilam, esperan en la misma posición los cuatro minutes que por promedio dura un disco. No hacen nada más, si mucho el hombre se muerde el labio un par de veces. Pero ya, en esas se la pasan. En eso consiste el dichoso baile.

Siendo así, prefiero ser un viejito, pero uno de esos bien chéveres.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Don ético

Un saludo muy especial para @caesmemi... tu followersecreto

Al empezar la semana, me sentí un poco diferente, como renovado, algo raro había pasado en mí. Y no es por que me haya convertido a una religión extraña ni nada de eso -bueno, en sí todas son extrañas-; por mi lado, yo sigo siendo un… como decirlo… aunque el camibuso de mi colegio decía 'salesiano', no me siento como tal… yo soy algo así como… a ver, a ver… pues en facebook en el espacio de religión puse: dudas católicas; pondré católico a secas cuando la iglesia y mi abuela –o alguna de las dos- acepten que Jesús machucaba con María Magdalena, no pido más, solo eso.

Ahh ya, decía que me sentía raro porque me tocó terminar de bañarme con agua fría, pues, no se porque no subía la caliente, me dio una piedra… ¡y un frio!

A regañadientes y sacando la valentía que tengo escondida por allá entre mis huesos logre terminar de enjuagarme.

Al salir de mi hogar tomé la repentina y no tan buena decisión de salir a la autopista a coger el Blancoynegro -después les contaré esa historia.

Muy a las nueve de la mañana Salí feliz de investigación hacia el salón de ética, no feliz porque iba para ética, sino porque había salido de investigación. Aunque aquí entre nos, debo confesar que me gusta ir a ética, el profesor es hasta chévere –no le vayan a contar que dije esto porque después se sube el hombre-, a pesar de ser ética; de que hay un par de personajes que mantienen hablando cosas incoherentes, o por lo menos para mi; a pesar de que se tocan temas poco interesantes, por lo menos para mi; y de que poco sé de Platón, de Aristóteles y todos sus secuaces. A pesar de todo eso, el profesor hace que la clase sea un toque amena; él y un par de amigos con los que me rio todo el rato; él, un par de amigos con los que me rio todo el rato y los otros quienes participan de la clase con aportes que a mi ignorancia y a mi nos da mucha risa.

Ya que lo veo así, me doy cuenta que me encanta la clase de ética.

Los lunes me toca en un segundo piso, cuando empecé a subir las escaleras, vi que una compañera bajaba. Aunque se me hizo muy extraño, no pensé que se debiera a algo raro. Cuando llegué al salón y vi que teníamos que ir a un auditorio para asistir a un foro, lo primero que pensé fue: vieja tan chimba, me hizo subir para nada.

Como soy un chico que sabe perdonar –en ocasiones-, me dirigí hasta el dichoso auditorio haciendo como si nada hubiera pasado.

Al llegar, inquieto por saber de que trataba el foro, fui hasta donde estaba el profesor

-y que profe ¿de que es esta recocha, foro que diga?
-de la dosis personal, de la legalización de la droga- me respondió
-¿Que? –dije yo, pues guardaba la esperanza de que fuera de algo más interesante, como debatir si Laura Acuña debería o no llorar en televisión, o que si el Dr. Afanador debería o no presentar muy buenos días, cosas así.
-si, sobre droga –me dijo
-bueno profe, si vamos a hablar de prohibiciones ¿por que no hablamos sobre prohibirle jugar futbol al pipa? Mire que es por su bien (el de él) no vaya que vuelva a hacer un gol de chimbazo y le de un patatús en la celebración.

No me hizo caso y me mando a sentar.

Allá, sentadito yo, muy juicioso, aguardé hasta que les diera por iniciar el foro –estaba que me foreaba.

De repente un man cogió el micrófono

–ve, vino kraken a cantar –le dije a mi amigo Mateo
-no, ese no es ningún kraken
-ahh ¿Martin de Francisco entonces? –seguí
-no loco -ese es un profesor de la U
-¿del partido de la U?
-no huevon, de la U, esta U

Ya me iba a salir, pues ese partido me gustaba solo porque estaba Gina Parody.

Al iniciar, lo de siempre, un profesor expuso argumentos a favor, otra profesora los expuso en contra, y cuando acabaron, permitieron que los alumnos dieran su punto de vista.

-el primero sale con algo de Platón, la madre si no –pensé en mi exterior, o sea, quise pensarlo pero termine diciéndolo. Me pasa muy a menudo.

No acababa de pensarlo –decirlo- y ya había pasado. Aunque no dijo nada de Platón, fue peor, salio con una vaina ahí que ya le había escuchado a Benedetti, Armando Benedetti.

El mansito ese dijo que no podían prohibir la dosis mínima, que por que ser drogadicto es una enfermedad. Por ende, si esa es la idea, que deberían de prohibir el azúcar para los diabéticos, los chocolatines para los gordos...

-y el papel higiénico para los que tienen hemorroides –complemente yo

Las otras intervenciones fueron de lo mismo, un vaivén de argumentos poco interesantes -por lo menos para mi- porque otros estaban en su salsa, no creían en nadie participando y citando frases de sus autores favoritos.

Algo que me pareció particular fue que cuando comenzaban a hablar, la gente decia primero su nombre.

-buenos dias, yo soy Víctor Mallarino –es un ejemplo- y opino que... blablabla –se regaban a hablar de un poco de cosas ahí.
-buenos dias, mi nombre es Diego Motta –otro ejemplo- me pueden decir pillo y yo pienso que... blablabla

No entiendo por que lo hacían, si no nos interesaba lo que decían –a la mayoría-, mucho menos nos iba a importar sus nombres.

De repente, se me ocurrió la idea hacer una pequeña intervención, todo sea por el blog –pensé yo- pues mi intención era pedir el micrófono y decir que tenia un blog, que se los recomendaba; no se, algo así en aras de que supieran del blogsito.

Así pues, con el corazón acelerado y las bolas en el cuello, levante la mano y me trajeron el micrófono.

1, 2, 3 probando probando –eso lo hice en la mente, tampoco soy tan boleta

-ehh buenos días –dije- por razones de seguridad no voy a dar mi nombre -cambie de decisión, creí que no era el mejor momento para hacerle publicidad al blog.

De inmediato, en todo el auditorio lo único que se oyó fueron carcajadas

Yo lo dije sarcásticamente para parodiar las intervenciones anteriores, no para dármelas de importante ni nada de eso.

Ya con la mirada de todos lo presentes sobre mí, seguí con mi humilde intervención.

-bueno, la verdad es que soy muy ajeno al tema –seguí mientras me intimidaban las miradas de los asistentes, es que soy muy tímido- pues como no soy ningún soplete, ni me va ni me viene si prohíben la dosis personal o no. A lo que no puedo ser ajeno –proseguí- es a imaginarme este país con una eventual legalización de la droga, pues, como muy bien lo han denunciado ‘séptimo día’ y mi parcero Pirry –si, él es amigo mío, aunque aún no lo sabe- en Colombia, sobretodo en Cartagena, se ve lo que ellos han denominado ‘narcoturismo’: que es que los gringos y europeos vienen a Colombia a drogarse y a comerse a las negritas, con todo el respeto –me toco decir, porque no había acabado de decir ‘negritas’ y ya una compañera afro descendiente me había mirado como un culo.

Y si eso es así ¿Cómo seria cuando la droga sea legal? Sin lugar a duda este fenómeno se incrementaría notablemente. Cosa que no es tan grave, pues la economía del país aumentaría y la población mejoraría un poquito –porque no nos digamos mentiras: una cosa es un hijo entre dos negritos, y otra, muy distinta, es un hijo entre un europeo y una negrita- así bien, hay que verle el lado positivo a todo.

-por eso –seguí diciendo- desde mi ignorancia no puedo decidirme hacia una postura definida, pero si me inclino hacia la No Legalización. Es que no me imagino en pleno centro la gente ofreciéndole un cachito a uno, si son así de intensos con los tenis ¿Cómo serán vendiendo droga libremente?

Con eso terminé y de inmediato otra oleada de aplausos, no creía en nadie, y es que no era para menos: había hecho la mejor intervención de la mañana, aunque como todas, ésta tampoco sirvió para nada, pero bueno, al menos se rieron.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Cosas que pensé mientras veía el partido de Uruguay

· ¿Por que Viafara y no Zúñiga?
· ¿Por que Ramos y no Marín?
· ¿Por que Viafara no piensa?
· ¿Por que Guarín siempre se quiere meter por donde no cabe? Si fuera calvito de pronto, pero con ese greñero…
· ¿La canción favorita de Viafara es ‘la casa en el aire’? porque todos los balones los tiraba allá
· ¿Por qué el árbitro es Andre Agassi?
· ¿Por que el juez de línea parece un círculo?
· ¿Por que los de caracol se empeñan tanto por cantar los goles del contrario con el alma?
· ¿Por que los de amarillo se dieron cuenta tan tarde que teníamos uno de más?
· ¿Por que Lara nunca se dio cuenta que teníamos uno de más?
· ¿Sabia Lara que los de Colombia eran los de amarillito?
· ¿Por que los comentaristas siempre saben como ganar el partido?
· ¿Por que lo dicen después de haberse acabado el partido?
· ¿Que le habrá dicho Lara a Teo?
· ¿Quien le enseñó a hacer tacos a Viafara? En si ¿Quién le enseñó a jugar futbol?
· ¿Por que no convocan al pipa? Al menos haría la concentración mas amena, concentración entre comillas, porque ¿Quién podría concentrarse viendo al pipa?
· Cuando los de caracol juegan a ser técnicos ¿Quién gana?
· ¿Lara también juega?
· ¿Alguien amamantó a Amaranto?
· ¿Quien le puso ‘miñia’ a armero?
· ¿Jugaría igual Jackson si se llamara Luis?
· ¿Y si le diera vitíligo? ¿jugaría más?
· ¿Seré hijo de Giovanny Hernández? Porque el talento es el mismo
· ¿perder es ganar un poco? ¿Qué tanto?

martes, 8 de septiembre de 2009

En busca de Javier

'cita con Sergio' crónica de elhijodeyaneth (o sea yo) destacada en http://www.soho.com.co/Home.aspx

Si usted le pregunta a un universitario como le pareció la semana que pasó, este sin duda le dirá que fue para el olvido, de las peores que le ha tocado en los últimos meses. Todo por una simple -no tan simple- razón: primeros parciales. A eso súmele que ésta crisis está bastante económica, que el calor de ésta ciudad se vuelve cada vez más insoportable, y uno que otro problemita que nunca falta.

Esta columna –ohh mai gad, eso son palabras mayores, que pena dar tanta lora pero es que aún no me acostumbro. Si antes no creía en nadie diciendo que tengo un blog, ahora menos que digo que soy columnista, así sea de mi propio blog- no es acerca de los parciales, aunque muy pronto los sorprenderé con un manualcito, manualsito o manualito -no se como se dice, el caso es que es un manual chiquito- de cómo prepararse para un parcial, tan efectivo como el que hice del MIO la vez pasada, el cual ya se que lo están aplicando.

El caso es que esta columna, o crónica, mejor columna, aunque se van a dar cuenta que es crónica, pero columna da mas contundencia, pero en sí es una crónica… bueno, digamos que es una crónica en una columna o algo así, llámenla como quieran.

La palabra publicación resumiría todo, pero no, me resisto a bajar de columnista a ser de nuevo un publicador de blogs.

El pasado domingo me pasó algo muy curioso, me levante muy temprano, a eso de la 1:00 pm, desayulmuerce y cuando ya me disponía a bañarme, sentí esa sensación como que de algo me faltaba.

Yo era: ¿ohh que será, que será? Todo parecía estar en su orden, pero aun así, no me sentía completo. Pensé que era el futbol, pero el torneo de Carvajal ya se había acabado y el paisa no me volvió a llamar para jugar con el equipo del papá. También, que era el oficio, pero el aseo ya lo había hecho.

-seguro es algo del estudio –llegue a pensar, pero no soy muy bueno mintiéndome a mi mismo, por eso descarté de una esa posibilidad.

Después de tanto echarle cacumen a la vaina, recordé que esa extraña sensación era por que no había comprado El Espectador. Como era posible que se me estaba olvidando ir por ese periódico después de haber esperado tanto a aquel domingo. La razón: volvió el juego ’¿donde esta Javier?’, y es que como cosa rara, a mi ya se me había olvidado comprar el primero que salió. Así que no me podía quedar sin el segundo.

Muy a las tres de la tarde y con el calor característico de este horno de ciudad, salí en busca de El Espectador.

Primero fui a la tienda de la esquina

-señora ¿tiene El Espectador?
-¿Cuál?
-El Espectador –creí que había hablado bien claro, igual le repetí
-espere veo –me dijo- ahh si, El País
-noooo, El E-s-p-e-c-t-a-d-o-r! –con semejante calor, y esta cucha haciéndose la sonsa
-ahh no, ese no

A una cuadrita hay otra tienda, así que fuí hasta allá

-doña socorro ¿tiene El Espectador?
-no
-a bueno, gracias –ojala todas fueran así de practicas

Otra cuadra más allá hay otra tienda, donde ‘atiende’ un man con pura cara de puño -al comienzo pensé que tiene ganas de estornudar, pero después comprendí que es que el mansito es así.

-Viejo ¿tenes El Espectador?
-¿Quién es ese? –me dijo
-ehh… gracias

No le respondí como acostumbro porque no es mi estilo buscarme dolores chimbos. Seguí mi travesía y fui a otra tienda que queda como a dos cuadras, donde tampoco vendían El Espectador.

Cansado de caminar se me ocurrió la brillante idea de ir a la fija –eso pensé yo- y me pegue el viajado hasta a Mercar, el supermercado aquel que queda en la galería, obteniendo otro no como respuesta. Se me hacía imposible que en ningún lugar vendieran al viejo Espectador.

Desilusionado volví a mi hogar y llame al ‘fi’ (se lee fai, si no sabe quien es, lea ‘cita con Sergio’ ahí lo mencioné) –uff ¿si ven como los engancho?- pa’que me llevara a algún semáforo a comprarlo, no me podía quedar sin buscar a Javier.

Primero fuimos a Olímpica, donde tampoco lo vendían. Eran como las 3:30 pm y los voceadores por ningún lado, cosa que me parece el colmo, esta crisis bien económica, y estos muérganos con horario de gerente pues, no no no, a trabajar, a trabajar.

Al fin fuimos a un quiosquito de esos donde el 80% de las cosas que venden son revistas de porno –ay no se hagan, ustedes saben de cuales, o si no, pregúntenle al padrecito de su iglesia, ese lo asesora mejor que cualquiera.

-amigo ¿tiene El Espectador?
-si claro
-¿y trae a Javier?
-mijo, Espectador sin Javier no es Espectador –salió filosofo y todo el cuchito ese
-ok
-lleve el de hace ocho días –me dijo el Fi
-¿tenes el de hace ocho días? –le pregunté al viejito
-si
-¿y trae a Javier?
- mijo, Espectador sin Javier no es Espectador
-ahh verdad

Me fui pa’ mi casa feliz de haber obtenido lo que quería, y por partida doble, si creí que conseguir el de ese domingo iba a ser difícil, pensé que conseguir el del pasado iba a ser imposible.

Al llegar al hogar, con marcador en mano me dispuse a buscar al viejo Javi, quien estaba bien escondido el hijuemadre ese, casi no lo encuentro, con decirles que me quemé ahí la media neurona que me quedaba.

Cuando lo encontré, a él y a 21 pistas más, me dio dizque por leer los términos y condiciones del concurso, encontrándome con que este no se puede enviar sino, hasta el siguiente viernes correspondiente al domingo de cada publicación, o sea, perdí los 3 mil pesos del primero, y mi media neurona la invertí pa’nada. Lo peor es que el viejo ese no me dijo nada. A este me lo marraneo y le vendo El Espectador anterior sin decirle nada –pensó él

Viejo marica

lunes, 31 de agosto de 2009

Como triunfar en el MIO

Hace un par de años, hablar de Cali era sinónimo de hablar de salsa, del chontaduro, de las tres cruces, de los Rodríguez o de Juanchito. Pero hoy en día, para hablar de Cali, sin lugar a duda hay que hacer referencia del MIO.

Para nadie es un secreto que el MIO es la falsa esperanza del desarrollo de una ciudad que ha sido terriblemente perjudicada por las malas administraciones que no han hecho mas que robarse la plata, nuestra plata –la plata mía de mi mamá-

De ante mano digo que no tengo nada en contra del MIO, por el contrario, de verdad me parece que es algo que necesitábamos los caleños desde hace mucho tiempo. También, cabe aclarar que no soy usuario de este, solo lo he utilizado un par de veces, las suficientes para analizarlo y sacar un par de hipótesis de cómo sobrevivir al tan temido monstruo azul.

Si uno es estudiante universitario, por lo regular siempre sale mal librado. Pues, si en la infinita suposición uno logra coronar puesto, uno no se ha terminado de sentar y ya lo están parando.

-uich, dele el puestico a la señora, mire usted tan joven, tan lleno de vida, ni que estuviera cansado- le dicen a uno

Y uno como que… no que va, solo estoy en semana de parciales, acostándome tipo tres de la mañana, levantándome re temprano, aguantándome clases tan jartas como ética, no he comido un culo, me he mamado medio viaje parado… pero no, no estoy cansado, para nada.

-claro, bien pueda mi señora- termina uno diciendo

A uno le queda como la espinita, ¿si se lo merecerá? Mínimo es de esas viejitas cansonas que no se la aguanta es pero nadie allá en el barrio, que joden por todo, esas que meten en chismes a cualquiera, que pecan mas que uno y que piensan que ya tienen ganado el cielo que por que mantienen metidas en la iglesia.

Ahh y sin decir que no creen en nadie que porque el curita se les sabe el nombre… ayy esos curitas… cosa seria.

Pero bueno, en esta oportunidad no me voy a referir a estos chicuelos que tanto me caen bien.

En esta ocasión me quiero tomar el atrevimiento de recomendarles unos tipsitos para que su estadía en el MIO sea lo mas amena posible.

Empecemos desde el principio –obvio, ni modo que uno empiece desde el final, aunque podría ser, uno nunca sabe- cuando uno va de la U a la casa, siempre le toca esos alimentadores llenísimos –que ironía, uno siempre se monta ahí con culo de hambre- en el caso concreto a los de la UAO. Pues es la ultima universidad a la que llegan a recoger a la people.

Aprovecho para sembrar una inquietud que tengo ¿Qué ganan dejándolo a uno como a dos cuadras de la estación? ¿Qué pasa cuando esta lloviendo? ¿Qué se mojen por maricas cierto? Quién los manda no, si no les gusta que compren carro.

Entrando en materia, mis queridos amigos, si corona puesto a mitad del recorrido, apenas lo haga, hágase el dormido. Pero antes échese un bostezo bien grande, que suene duro para que todo el mundo lo oiga, o para que al menos sientan ese aliento a papa sucia que algunos se mandan a eso de las 12:30 –yo también me mando mis sandwichitos con salsita de ajo, pero que quede entre nos-.

El caso es que apenas corone puesto, sea a mitad de camino, o sea porque allá en estación Universidades voleó puño y pata a la loca para conseguirlo –ojo, no es que agarre a pata a una pobre loquita, no, es un decir-. Apenas se siente, a hacerse el dormido se dijo, eso no hay viejita cansona que valga. Lo malo, y ojo a esto: es que como uno si va bien mamado, a contrario de lo que piensa lo otra gente, es factible que uno se quede dormido de verdad.

Lo digo por experiencia, la otra vez iba lo mas de relajado en el MIO sentado adelante, y no fue por volear pata, ese no es mi estilo, solo fue simple sentido común: Salió una ruta tetiadisima a la cual no me quise montar, y dos minutos después, salió la misma ruta lo más de vacía. Yo, ni corto ni perezoso me dispuse a sentarme en el primer puesto del bus –si no es así no ocupo un primer puesto nunca- al lado de la ventana, pues iba a tomar un par de foticos para el parcial de fotografía.

Todo iba bien hasta cuando se subió una señora cargando a un niño, y como el bus ya iba lleno, yo ya había hecho mi preámbulo, un par de bostezasos bien duro, y en cuanto vi a la señora, con el dolor de mi alma cerré mis ojitos y me hice el dormido. Ahh, que me desperté por allá cerca a la 14 de calima es otra cosa, pero no me dejé parar de nadie.

Otra, mis queridos lectores, es que cuando no coronen puesto –suena raro verdad: uich, me corone el puestico- y vayan acompañados, confabulicense con alguien para lograr que le cedan el puesto.

La vuelta es la siguiente:

Primero, ponga una cara bien hedionda para que su amigo le pregunte:

-y que huevon ¿como seguiste de esas churrias que tenias la otra vez?

A lo que usted debe responder algo así como:

-no marica re mal, eso nada que se me quita, yo creo que es esa tal porcina

-¿será? –preguntará el amigo

-claro, si le dio a my president ¿Por qué a mi no?

Si eso no funciona, no se, invéntese otra cosa, pregúntele a su amigo que como siguió de los ataques epilépticos, cosas así. En el peor de los casos, bájese en la próxima parada –si nunca ha montado, no diga: en la esquina por favor, yo se que es chiste viejo, pero no falta el panguano-, vuelva a estación universidades y saque el Tayson reprimido que tiene dentro, eso si, sin morder orejas, a mi me haría un favor, pero por su bien no lo haga allá: la gente a veces no se limpia bien las orejas. Es mas, quien quita y le haga eso a Julio Nava, se le devuelve y termina usted sin nariz. Y si hay algo mas malo que irse parado en el MIO, es sin duda, irse parado y sin nariz.


*Mami, no te enfermes más porfa, no ves todo lo que tengo que hacer cuando salgo de la U hacia imbanaco -entre otras-

lunes, 24 de agosto de 2009

Acto de Redención

De verdad lamento mucho que la publicación anterior haya despertado tantas susceptibilidades. Siempre hubo peros en mis columnas (llamadas antes como publicaciones), pero esta vez si recibí muchos peros respecto al vocabulario, pero, cabe anotar, que estos peros vinieron más que todo de los adultos mayores, quienes parece ser que no están acostumbrados a que la gente hable las cosas como son, como si no hubieran conocido a Garzón.

Uno de los reproches vino directamente de mi madre. Ella se indignó mucho por lo que escribí en mi pasada columna –uff ‘columna’, se oye hasta importante y todo- y era de esperarse, esa no fue la educación que recibí de ella, los hijueputazos no me los enseñaron en mi casa, ni más faltaba. Los aprendí en el colegio. También allá me brindaron la oportunidad de aprender a decir marica, pues les recuerdo que salí de un colegio de puros hombres, no de hombres puros.

Voy a aprovechar esta segunda oportunidad que me da la vida para retractarme de lo dicho. Es que eso es lo mío: aprovechar segundas oportunidades, en retractarme no tengo mucha experiencia, pero bueno, vamos a hacer el intento.

Nadie me pidió retractarme, pero creo que tengo la responsabilidad moral para hacerlo. Aunque bueno, no retractarme como tal, pero si decirlo de la forma que lo debí haber hecho desde un comienzo.

Vamos por partes

El comentario de Daniel Samper es verídico. Que de pronto lo haya escrito por hacerme sentir bien o algo por el estilo, eso es otra cosa, pero de que lo dijo, lo dijo.

No he comprado los boletos para Sudáfrica, ni marica que fuera, yo sé que no vamos a clasificar, por eso ahorro es para ir al mundial de Brasil (que quede claro que me estoy diciendo marica a mí mismo, no estoy irrespetando a nadie)

Padre Chucho: de verdad me arrepiento mucho el decir que tus misas son aburridas, antes al contrario, todas las misas son aburridas menos las que haces tú. Tienes algo que hace especial tu eucaristía, posees una magia sin igual. Me encanta como juegas a ser la estrella de la televisión, ese lenguaje tuyo tan cool, te metes tanto en el papel del súper sacerdote, que en ocasiones casi logro creerte. Con decirte que estoy esperando a que te comercialices más y lances tus misas al mercado en formato DVD, las compraría de una.

Aquí quisiera hacer un paréntesis para comentarte que me parece re chévere que ya te hayas involucrado en la estafa esta de mensaje de texto. Y es que tú estas para eso, para jugar con la fe de la gente y enriquecerte a punta de huevones y ovarionas, ¿como no se me pudo ocurrir a mí? Es un negociazo: solo comparado con el de Murcia Guzmán, o con el de los hermanos Uribe.

Aun así, sigo pensando que en cuestión de curas, las mejores son las de Hansaplast.

Quiero dejar en claro que yo me refería a los jugadores de esta selección: la actual, la que perdió contra Venezuela, la que nos humilló como nación.

A lo que voy es que lamento profundamente el haberles dicho lo que les dije, fui muy injusto con ustedes. En serio, para mí no son unos hijueputas, para mí lo que son es unos setenta hijueputas. Solo por las razones que di aquella vez: por habernos irrespetado como nación, nada más. No de la forma literal, no conozco a sus madrecitas, por ende, no es mi intención decir que sean ‘chicas traviesas’, para nada, antes me imagino de que deben de ser unas santas.

Debo confesar que no conforme con todo eso que nos hacen, en ocasiones el corazón se impone sobre la razón y termino creyendo todavía en ustedes, soy de los tantos que esperamos que en la ultima fecha Brasil pierda con Bolivia; Chile empate con Ecuador; y que Perú golee a Paraguay. Pero muy en el fondo confío en que no me defraudaran, que al final, cuando se acabe la eliminatoria, le demostraran al país que de verdad son unos setenta hp (pongamos pues ‘hp’ como para que suene más bonito, a la gente le incomoda menos que uno ponga ‘hp’, a que ponga hijueputa, como si no significara lo mismo)

De los comentaristas deportivos la verdad no quiero hablar, todos conocemos como son, como hablan, como se expresan; sabemos que no sirven para nada, que hablan por hablar, que tienen un reprochable uso del lenguaje, que siempre tienen un jefe a quien seguir. Que por lo regular es calvo, petulante y se le asigna el estatus de doctor. ojo: no he dicho nombres, pero seguro se les vino a la mente uno en especial.

Se autodenominan eminencias del deporte y creen que solo lo que ellos dicen es la absoluta verdad.

Podría gastarme una columna entera hablando sobre ellos, pero no, son tan poca cosa que no se lo merecen, aunque lo voy a pensar, sería un tema en el que todos vamos a estar de acuerdo.

Ya para terminar. Se que lo que he dicho se puede decir con un vocabulario mas moderado, de que todo el mundo se merece respeto y todo el cuento. Pero me rehúso a no decir las cosas como son, como las siento, y si es necesario el emplear palabras inadecuadas para expresarme tal cual como deseo, no dudaré en hacerlo. Infortunadamente me dormí el día en que en la iglesia dieron la cátedra de respeto. Pero antes de dormirme, recuerdo muy bien que oí algo acerca del amor, escuche de voz del padrecito de turno ‘amaos los unos a los otros’, me tomo mucho trabajo el entender muy bien que quería decir con eso, y mas aun, el porque hablaba en primera persona. Sin embargo, gracias a El Tiempo –el periódico- logré captar a que se refería en aquella ocasión, si saben de qué estoy hablando no. Ay padrecito, te tengo pillado picaron.

*Mami se que cuando te dije que me iba a retractar pensaste en algo tal vez un poco diferente. Lo siento, hice mi mayor esfuerzo.